Esta mañana casi me he despertado con una
llamada que, por desgracia, sabía que iba a recibir desde los últimos 5 días.
Mi amigo Ignacio Ruiz, Nacho para todos y “Doc” para algunos de sus
incondicionales de Cullera, ha fallecido en el Hospital de La Fe a
consecuencia de su grave enfermedad hepática.
Los médicos, sus compañeros, aseguraron a
Maribel que Nacho se agarraba aún a esta vida porque su corazón era muy
fuerte. No sabían cuánto de fuerte, ni de grande, ni de repartido, porque
Nacho ha sido una de las personas que más ha querido a sus amigos, a su
familia, a sus pequeños pacientes e incluso a los que apenas conocía. Una
persona capaz de recoger amor y cariño de cualquier sitio, de tanto que ha
sembrado en su vida.
Esta afición nuestra a los pájaros tiene una
grandeza: los amigos que te da. Amigos de todas las edades, de toda condición
y de todas partes del mundo.
De vez en cuando la vida te los quita y te deja
huérfano de amigo. Cada vez con más heridas de amistad y ya son unas cuantas
de las que duelen mucho.
Ya estoy harto de que se vayan mis amigos y
Nacho no se va a ir. No podrá abrazar a Maribel, ni bromear con Agustín, con
Manolo, con Tonino, con Paco o con Antonio, mi padre, pero permanecerá siempre
presente en el recuerdo de todos riendo junto a las estanterías del LLarguet o
de los AGI y organizando dónde comemos.
Yo prefiero disfrutar de su fina ironía, de
su mirada entre pícara y bondadosa, beber vino a su memoria y recorrer los
restaurantes en busca de algo nuevo o disfrutar lo ya valorado. Como hemos
comentado juntos y tan a gusto.
Prefiero disfrutar de algún arroz en Cullera
o de algún almuerzo furtivo con cualquier excusa y, de vez en cuando, de paso,
agradecerle su amistad y su apoyo, casi heroico, en los momentos más duros. Y
luego volver al vino y al arroz. Y al buen humor, como siempre.
No estaría de más crear un “Trofeo Nacho
Ruiz” al mejor Llarguet, así, cuando los nuevos criadores recién llegados a
los concursos preguntaran quién era Nacho, podríamos todos nosotros contarles
con orgullo que era nuestro amigo y, además, un gran criador, un campeón, un
patrocinador y gran difusor de nuestra afición.
Podemos también hacerle un pequeño homenaje y
el mejor que podemos hacer a Nacho todos los aficionados españoles es mantener
siempre el buen humor y la amistad con todos, sin importar de dónde sean o lo
que críen. Ya se que es difícil porque esas cosas sólo están al alcance de
gente como Nacho, pero valdría la pena imitarle.
Descansa en paz.
Tu amigo.
Antonio Javier Sanz