Canarios.-
Hubo un tiempo no muy lejano, en la que la
gente de Europa tenía muy pocos momentos de placer, uno de ellos, era el
disfrutar del canto de los canarios, que por aquella época solo estaba al
alcance de Casas Reales, gente de alta alcurnia, condes, marqueses, etc., Poco
a poco se pudo extender al resto de la población. Que por cierto, empezó
cotizándose al alza hasta que pudo comprobarse su facilidad de reproducción.
Todo empieza (que sepamos), sobre el sigo
XV, cuando las Islas Canarias fueron conquistadas por los españoles. En
aquella época el nombre de las Islas era debido a las colonias de perros
salvajes que habitaban en ellas, de perro = can = canarias.
Al poco tiempo de estar en las islas,
apreciaron un gracioso pajarillo, que no se asustaba de la presencia y que
poseía un magnífico canto a diferencia de los pájaros silvestres que había en
la península. Poco a poco los fueron enjaulando y observando que incluso en
cautividad el canto seguía con mucha asiduidad y belleza. Esto en aquella
época, era una auténtica revolución. Pronto se dieron cuenta de lo que sería
un buen negocio, y empezaron a enjaular grandes cantidades de canarios y
llevarlos a la península. Como primeros y únicos clientes fueron los
aristócratas de la época, cuando se dieron cuenta que se podrían reproducir
con facilidad se monto el monopolio de los canarios y solo exportaban los
machos, y poco a poco se poblaron las casas reales de Europa de estos pájaros.
A mediados del siglo XVI, se rompió el
monopolio, por mala suerte, un barco Español, cargado de canarios machos y
hembras, que navegaba desde las Islas a Livorno, naufragó frente a las Isla de
Elba, a los pájaros se les pudieron soltar y éstos se reprodujeron con suma
facilidad, y los Italianos hicieron el negocio del siglo, encima pudieron
contemplar como también se reproducían fácilmente con los fringílidos locales
y aquí acabo el monopolio español.
Rápidamente se expandió por toda Europa,
siendo los alemanes entre los silos XVII y XIX los máximos comerciantes de
dichas aves, llegando a Rusia, Países Nórdicos, Turquía, Egipto y muchos
países más.
Una vez establecidos numerosos criaderos
por toda Europa, surgen los primeros canarios con deformaciones en el color
del plumaje, lo que en principio era verdoso, empieza a modificarse hasta
llegar al amarillo, son mutaciones naturales y por supuesto muy provocadas por
los criadores.
Poco a poco, aparecen mutaciones en las
formas, aparecen moñas, se alarga la talla, se acorta, se doblan, se ponen mas
erguidos, aparecen rizos, etc., ante tal novedad aparecen los primeros
estándares para poder clasificar a las diferentes razas (próximamente
hablaremos de ellas).
Científicamente
el canario común adquiere el nombre de serinus canarius, en su origen media y
mide (aun existen canarios en libertad en las Islas Canarias), aproximadamente
unos 13 cm., y para que os podáis hacer una idea muy simple, es de un gran
parecido a nuestro verdecillo.
El éxito de este pajarito es que se suele
reproducir en cautividad con suma facilidad, habitualmente suelen tener buena
salud, son fuertes, pero pensad que también tienen huesos, traquea, pulmones,
hígado, estómago etc., y por lo tanto también tienen enfermedades (en otro
apartado hablaremos de ellas).
A groso modo esto fue el inicio del
apasionante mundo de la ornitología. A los que estáis empezando, os aconsejo
que tengáis mucha paciencia, empezad con ejemplares simples y normales, como
pueden ser timbrados, amarillos, verdes, etc. y empezar con 2 o 3 parejas,
poco a poco os ira invadiendo la afición, pondréis tres parejas mas, luego
serán 10 o 12 y. . .
Os recomiendo no tener prisas, poco a poco
os daréis cuenta que iréis mejorando en cuanto a la calidad de los pájaros y
la cantidad de crías. Hay muchos buenos momentos, también los hay malos, pero
con calma llegan las alegrías y os daréis cuenta que es una afición muy
agradecida, solamente os pido que disfrutéis de ella como afición y no como
obligación.
Fdo. Paco Ibi, Julio 2005.